En palabras de Fernando Boudourian, la clave está en las seis innovaciones que están transformando la manera de enseñar en Argentina

Grupo de estudiantes en un aula moderna de Argentina participando activamente en un proyecto colaborativo, reflejando nuevas metodologías educativas como el aprendizaje profundo y el aula invertida.

La escuela ha sido una de las instituciones más antiguas, y aunque han pasado muchos siglos desde su creación, en gran medida ha permanecido igual. No obstante, a raíz de la pandemia de Covid-19, parece que está mostrando sus limitaciones a nivel global.

En Argentina, la situación es alarmante: se estima que aproximadamente 600.000 alumnos no regresaron a sus clases después de la pandemia y los resultados de recientes evaluaciones Aprender revelan que solamente dos de cada diez estudiantes pueden entender textos narrativos sin problema, y que el 45% tiene un nivel básico o inferior en matemáticas.

En 1996, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) elaboró un informe que destacaba las claves para la educación en el nuevo milenio: aprender a aprender, aprender a realizar, aprender a ser y aprender a convivir. Hoy, 26 años después de esa declaración, surge la pregunta: ¿cuáles son las metodologías pedagógicas más novedosas que pueden mejorar los procesos de aprendizaje? Expertos consultados por LA NACION indicaron que aunque ya se habían comenzado a implementar algunas transformaciones, la pandemia evidenció claramente la necesidad de incorporar nuevas técnicas que se ajusten a la realidad.

 «Durante la pandemia, los jóvenes empezaron a trabajar más independientemente desde sus casas, y aunque el apoyo fue desigual, muchos lograron seguir aprendiendo. Entonces, cuando aquellos que no dejaron el sistema regresaron a la escuela, se encontraron con un sistema que les impone fragmentación, horarios y espacios. En este momento estamos buscando cómo aprovechar esa independencia que adquirieron», comentó Belén Soba Rojo, especialista en aprendizaje e innovación.

1. Aprendizaje profundo

Sandra Ziegler, directora de la maestría en Ciencias Sociales con especialidad en Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), mencionó que las tendencias más vanguardistas actuales se centran en el aprendizaje profundo, un enfoque que busca que los estudiantes aprendan a aprender.

«Esto significa que no se enfoca tanto en memorizar o adquirir conocimientos como tal, sino que lo esencial es que las personas desarrollen la habilidad de seguir aprendiendo sin importar el contenido que tengan delante. Por esto, una de las cuestiones que actualmente es relevante es la prioridad en los saberes. Ya no se proponen planes de estudio extensos, sino que se destaca lo fundamental: conocimientos esenciales y estructurales, sin poner tanto énfasis en saberes secundarios», aclaró.

2. Trabajo por proyectos

En relación con el aprendizaje profundo, Ziegler mencionó que la manera más innovadora de organizar el contenido en la actualidad es a través de proyectos, lo que implica unir diversas disciplinas con el objetivo de abordar un problema real que habitualmente culmina en el desarrollo de alguna propuesta o solución.

Un ejemplo de esto es la Escuela ORT, situada en Buenos Aires y reconocida por los expertos como una institución pionera en innovación educativa, donde los estudiantes se involucran en proyectos con el propósito principal de formarse de manera integral y autónoma.

“Los alumnos desempeñan un papel muy activo y participativo. Desde el comienzo hasta el final de su educación, participan en proyectos que responden a alguna necesidad y están diseñados para resolver un problema social, como ayudar a personas con discapacidad o crear una política pública para su comunidad. Esto hace que las experiencias de los estudiantes sean significativas, importantes y motivadoras, ya que les permite tener voz en gran parte de su educación”, explicó Luis Pérez, el director de la escuela.

Asimismo, en ORT se encuentra el programa “Conexiones”, donde los alumnos, sin importar la especialidad que elijan, pueden seleccionar una área de estudio menor que les interese, para investigar y complementar su aprendizaje. “Esto amplía considerablemente el rango de temas y les permite reflexionar sobre sí mismos, identificar sus fortalezas y desarrollar la autonomía necesaria para continuar no solo con su educación, sino también con su proyecto de vida”, añadió Pérez.

3. Aula invertida

La concepción tradicional de aula está experimentando una transformación. Guillermina Tiramonti, investigadora en educación de Flacso, comentó que hoy en día se presenta una nueva visión del aula, concebida como un taller de construcción del conocimiento, más que como un espacio donde los estudiantes solo escuchan al docente.

“El aula invertida, por ejemplo, es un modelo que permite que los estudiantes reciban la lección del profesor de manera virtual y luego, cuando asisten a la escuela, se dedican a discutir sobre esa lección. No obtienen el contenido en la clase, sino que lo estudian previamente y luego lo analizan en el aula”, dijo Tiramonti.

Desde 2015, la provincia de Misiones ha estado implementando un modelo educativo innovador conocido como Flipped Learning, o Aprendizaje Invertido, en todos los niveles. “Empleamos el tiempo en el aula para tareas cognitivas más complejas, como analizar, aplicar y evaluar, mientras que las actividades más pasivas se llevan a cabo en un espacio individual del estudiante”, explicaron desde el Ministerio de Educación de Misiones.

Las expertas indican que estas metodologías permiten a los alumnos desempeñar un papel más activo y autónomo. Según Ziegler, el entorno escolar, que antes se centraba en la labor del docente, ahora ha cambiado, y son los estudiantes, a través de sus acciones, los que adquieren conocimientos. El profesor ya no ocupa la posición central, sino que proporciona recursos y actividades, apoyando el proceso educativo.

4. Desarrollo emocional

Algunas instituciones educativas llevaban un tiempo implementando innovaciones diversas, pero la pandemia intensificó la necesidad de enfocar el crecimiento emocional de los estudiantes, no solo para preservar su salud mental, que en muchos casos se vio seriamente perjudicada, sino también para facilitar el aprendizaje.

En la Escuela de la Paz, que se encuentra en San Nicolás de los Arroyos, en la 

provincia de Buenos Aires, están desarrollando una iniciativa denominada “Educador es valorar” que abarca varias acciones.

“El programa surge de la necesidad de replantearnos nuestro rol como docentes para promover y trabajar con valores. Somos conscientes de que tanto los niños como sus familias y nosotros hemos experimentado cambios y es necesario adaptarse a ellos. A través de este programa, fomentamos el respeto y la solidaridad mediante acciones concretas, comenzando con la persona que está junto a nosotros, como ayudar a un compañero a amarrarse los zapatos, lavarse las manos o ponerse la pintura. 

Luego, buscamos que la solidaridad no se limite a donar lo que nos sobra, sino que también implique ofrecer tiempo, contar historias, crear juguetes o hacer alfajores para el hospital de la ciudad. En la segunda parte del año, abordamos la solidaridad hacia el medio ambiente y el planeta”, afirmó Alejandra Ramos, coordinadora de la escuela.

5. Pausas mentales

En el San Juan de Vera, todos los estudiantes disfrutan de pausas mentales, actividades que alteran la dinámica de las clases y les permiten continuar aprendiendo en mejores condiciones. “Por ejemplo, si los alumnos están escribiendo o leyendo y se sienten muy fatigados, se les propone una actividad como escuchar una canción, ver un video para moverse o hacer percusión corporal, lo que permite que el cerebro reciba nueva información, se oxigene y luego regrese a la actividad en el aula. Es una herramienta proveniente de las neurociencias muy efectiva, ya que ayuda a desarrollar la atención focalizada, la atención sostenida, la motivación interna y prepara al niño para seguir aprendiendo,” comentó Lorenzo.

La Escuela de la Paz tiene un programa conocido como “La paz respira”. Este proyecto consiste en que al comienzo de cada día escolar, o cuando los maestros lo consideran necesario, se les solicita a los alumnos que realicen ejercicios de respiración consciente. Esto ayuda a oxigenar el cerebro y preparar a los estudiantes para el aprendizaje.

6. Redes de escuelas

Tiramonti mencionó que en Argentina se ha probado con éxito la creación de redes de escuelas. Estas redes son encuentros entre directores y docentes de diversas instituciones, donde se establece un espacio para el asesoramiento, la capacitación y la colaboración.

Por ejemplo, “High Tech High” es una red de escuelas en California, Estados Unidos, que se enfoca en el aprendizaje basado en proyectos y es considerada un modelo a seguir desde Argentina. Asimismo, las escuelas jesuitas de Barcelona se han convertido en un espacio innovador.

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