La gravitación parcial de ambos se traduce por el porcentaje que los productos agrícolas y ganaderos representan con respecto al valor total de la exportación. Entre los quinquenios 1880-84 y 1900-04 las cifras relativas de cada uno son éstas:
Si se exceptúa la cifra que mide la gravitación conjunta de los sectores agrícola y ganadero en el mercado exterior en el quinquenio 1885-89, las cifras de los demás confirman con su invariabilidad la deducción hecha oportunamente en el sentido que la organización del comercio exterior ha tenido por objeto exclusivamente los productos de la zona litoral en la cual se cultivan y crían los que resultan aludidos en esas cifras. Las curvas que traducen gráficamente este hecho tiende a cruzarse, lo que ocurrirá poco más allá de 1900 confirmando el predominio de los productos agrícolas en el comercio exterior; pero el desarrollo de ella explica suficientemente en qué forma se realiza una modificación substancial en la relación de fuerzas de ambos sectores a partir del quinquenio 1885-89. La gravitación de la agricultura en las proximidades del 90 y el desarrollo posterior de esa gravitación ha tenido una trascendencia más allá del plano económico que no podría ser desconocida.
En ese desarrollo es interesante observar que al pasar del quinquenio 1890-94 al siguiente, la ganadería parece haber frenado el pujante progreso de la agricultura, por lo menos en lo que concierne a su respectiva gravitación en el comercio exportador. Entre el primero y el segundo de los quinquenios mencionados el progreso de la agricultura, en que ella pasa de representar el 28,8% al 31,06 % se mide por el 3,26%; en los quinquenios anterior y posterior a ellos había aumentado el 12,2% y el 15,55% respectivamente. A su vez en el pasaje del quinquenio 1890-94 al 1895-99, la ganadería desciende desde el 66,4 % hasta el 64,25, es decir 2,15 %, mientras en el anterior y en el posterior lo haría por el 14,25 y 14,54 % respectivamente. Entre los años mencionados, que en realidad se traducen en el gráfico por el período 1892-97, la ganadería ha defendido sus posiciones relativas impidiendo el progreso impetuoso de la agricultura. Sin perjuicio de recordar que nos referimos a cifras relativas, debe tenerse presente que entre esos años habían ocurrido, según lo expresa el gráfico No 1 los siguientes hechos: dos años de cosechas reducidas; un progreso firme en la exportación de lanas; un considerable aumento en la exportación del congelado y uno igualmente importante en la de ganado en pie.
El conjunto de esos hechos, contradictorios, decidieron que apareciera simultáneamente con un aparente detenimiento en la importancia relativa de la agricultura uno análogo en el descenso también relativo de la ganadería. Debe recordarse finalmente que en este período se cumple la etapa final del ciclo de predominio de la lana y que surge, como síntesis de la modificación cualitativa que experimenta la economía agropecuaria, el congelado y la agricultura como expresión de la influencia del frigorífico. Ambos sectores ocuparán oportunamente posiciones relativas sólo alterables al ocurrir factores accidentales de perturbación como por ejemplo la primera guerra mundial; y esto mientras se cumpla el ciclo de predominio del frigorífico, es decir el que acuerda a la industria agropecuaria las características que hemos señalado. La consideración de los años finales del siglo xix permite pues evocar desde luego el cumplimiento de una etapa que cierra de modo definitivo la era extractiva en la industria pecuaria, haciéndola entrar impulsada por el frigorífico en la zona manufacturera.
Durante las alternativas de este pasaje la diversificación técnico económica que ha experimentado la Argentina, la ha conducido a iniciar la creación de otros rubros del mercado interior; con él ha llegado la industria de transformación, la diversificación del comercio, las grandes construcciones de obras públicas y privadas, y en definitiva, nuevas clases sociales han incorporado sus esfuerzos y sus necesidades a las preocupaciones colectivas. La clase media surge y realiza en la crisis social y política del 90, en instantes en que ella representaba el sector más compacto y el que ofrecía las soluciones más atrevidas, la expresión de sus objetivos y de sus anhelos. La clase obrera halló asimismo en esos sacudimientos violentos y enérgicos la clave de su acción y de su destino. Esa decena marca pues un punto singularmente culminante en una zona del proceso histórico cuya cabal realización empeñará los posteriores esfuerzos de la Argentina.

Comments are closed