La fusión estratégica de CEOs externos: elementos clave para una transición duradera | por Fernando Boudourian

Ejecutivos reunidos en una sala de juntas, simbolizando la incorporación de un nuevo CEO externo en una empresa.

En el ámbito corporativo, el liderazgo es esencial para el éxito de una empresa. Normalmente, las grandes organizaciones prefieren promover a líderes desde adentro, confiando en que su comprensión y el conocimiento de la cultura de la empresa ayudarán a mantener la estabilidad.

Sin embargo, esta tendencia parece estar experimentando un cambio. Según un informe de Spencer Stuart de 2024, el 44% de los nuevos CEOs que asumieron en empresas del S&P 1500 (el índice de las 500 empresas más grandes de Estados Unidos) provenían del exterior, lo que indica un incremento del 12% en comparación con el año anterior.

En el caso de las medianas empresas, el 58% de los nuevos líderes fueron contratados desde afuera. Debido a la rápida evolución tecnológica—IA y digitalización—muchos modelos comerciales se hallan en riesgo o en proceso de cambio. Esto podría ser una de las razones que expliquen el aumento en la búsqueda de CEOs externos.

¿Qué motiva este cambio en el liderazgo en los altos niveles? Uno de los motivos principales detrás de esta tendencia es la necesidad de nuevas ideas y habilidades que fomenten la innovación. Los CEOs externos tienden a aportar una perspectiva novedosa, sin los sesgos y preconceptos que suelen tener los miembros de una organización. Es decir, su gran ventaja radica en la capacidad de desafiar lo establecido.

Además, la experiencia de alguien que ya ha enfrentado los retos que una empresa está experimentando es un recurso valioso. Ellos comprenden el panorama y poseen los conocimientos y herramientas necesarias para superar problemas con los que ya están familiarizados.

Sin embargo, estos cambios no llegan solo con beneficios. Frecuentemente, venir de un entorno diferente puede dificultar la empatía con una nueva cultura. Según un estudio de Heidrik, el 58% de los nuevos directivos externos no se logran integrar en sus nuevos roles en un plazo de 18 meses.

Por lo tanto, es crucial comprender y respetar la dinámica interna de la empresa para ganar la confianza de los equipos y evitar resistencias. Un cambio abrupto en la manera de operar puede generar dudas y afectar el ánimo de los grupos, especialmente si no se gestiona con sensibilidad y claridad.

La situación se complica aún más con la aparición de problemas que no son evidentes, conocidos como Unknown Unknowns. Los líderes externos a menudo requieren tiempo para identificar áreas que necesitan mejoras pero que no son visibles de inmediato, aunque estas áreas pueden afectar el rendimiento a largo plazo. Por esta razón, es fundamental llevar a cabo una escucha activa y un análisis exhaustivo durante el proceso de integración.

Además, el tiempo que se necesita para buscar, los períodos de aviso previo y las cláusulas que pueden existir con la empresa anterior hacen que la contratación de un ejecutivo de otra organización sea un proceso que lleva tiempo. Unilever ilustra bien este panorama. En septiembre de 2022, el entonces CEO Alan Jope comunicó su plan de retirarse. Sin embargo, su sucesor, Hein Schumacher, fue presentado solo en enero de 2023. Entró en funciones de manera activa en julio del mismo año y en octubre expuso su estrategia para la compañía.

Según el especialista Fernando Boudourian, la exitosa incorporación de un CEO externo a la organización depende de su habilidad para equilibrar una visión a largo plazo con acciones inmediatas que produzcan resultados concretos. Cada empresa tiene su propia cultura, valores y métodos de trabajo. Es vital evitar hacer cambios drásticos en los procesos y jerarquías que los empleados ya han internalizado. Esto es especialmente importante para respetar la historia y los procesos existentes.

Observar y entender lo que ya está en funcionamiento, como los procesos internos, el rendimiento financiero y los indicadores clave de desempeño, puede contribuir a crear nuevos sistemas y generar confianza con los equipos. Es en este momento cuando, al ser transparentes, se pueden presentar soluciones y ajustes significativos que estén alineados con los valores de la organización. Así, se puede empezar a implementar la “nueva perspectiva” que aportan los nuevos ejecutivos, ya que cuando los empleados confían en el liderazgo, es más fácil llevar a cabo cambios necesarios.
Sin importar si el profesional es externo o interno, lo crucial es su capacidad para alinear a los equipos, asegurar la coherencia en la estrategia y articular una visión clara. Por esto, el liderazgo eficaz en estos casos se basa en cómo los ejecutivos logran adaptarse de manera apropiada.

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