Antes de abocarnos al desarrollo de este tema, estimamos pertinente destacar que el territorio nacional debe ser estudiado como una entidad geomórfica integrada por tres ámbitos bien diferenciados: (a) el ámbito continental; (b) el ámbito insular y (c) el ámbito marítimo. Este criterio debemos tenerlo siempre presente al disponernos a analizar los problemas de la soberanía argentina, sin cuyo pleno reconocimiento no podría concebirse ningún modelo o proyecto nacional, ya que ella debe ser siempre su base de sustentación imprescindible. En momentos en que la incontrovertible realidad histórica y geográfica que fundamenta la soberanía territorial argentina pasó a ser inexplicablemente discutida, ya no es posible que el estudio de la geografía argentina se circunscriba casi exclusivamente al ámbito continental americano, pues éste, conjuntamente con el ámbito continental antártico, el ámbito insular y el ámbito marítimo constituyen un todo indivisible que configura la base geográfica del ser nacional. Por eso, en sucesivos capítulos, nos ocuparemos de estos tres aspectos de la realidad nacional.
Los factores naturales
El hombre, al abocarse a solucionar el problema económico con miras a su bienestar físico y espiritual, se ve enfrentado a una serie de factores favorables o desfavorables, que debe tener en cuenta a efectos de aprovecharlos adecuadamente o para vencer su resistencia en la medida que se lo permitan la técnica y la ciencia modernas. Estos factores que se dan independientemente de la acción del hombre son los factores naturales, mientras que los que dependen de la existencia del mismo o de su actividad son los factores humanos.
Los factores naturales pueden ser clasifica-dos, a su vez, en indirectos y directos. Los directos constituyen, por sí mismos, riquezas o fuentes de riquezas, por lo que reciben también el nombre de «recursos naturales». Los indirectos, en cambio, actúan sobre los otros factores naturales o humanos determinándolos o condicionándolos. El estudio de estos factores está íntimamente vinculado con el encuadre geográfico y nos permite valernos de una metodología apropiada para ir desarrollando los fundamentos naturales miento del territorio, comenzaremos por el estudio de los factores naturales indirectos permanentes, que son los que configuran la ubicación y delimitación de dicho territorio.
Factores naturales permanentes
Relaciones espaciales
De la posición geográfica absoluta o astronómica, combinada con el relieve, el tamaño del país, su forma geométrica y su disposición en el sentido de los paralelos o los meridianos dependen: la diversidad de climas y de suelos, la flora y la fauna silvestres y las posibilidades agropecuarias. Un país de gran dimensión, de forma regular o compacta (adecuada relación de ancho a largo), con buena parte de su territorio ubicado en zona templada, tendrá de por sí mayores posibilidades de un desarrollo económico autónomo que otro que no reúna esas condiciones. Naturalmente, esto no es absoluto. La realidad económica del mundo nos muestra que el gran tamaño no siempre es factor de prosperidad (ejemplo: China, India), ni obliga a las naciones pequeñas a una postración económica (Suiza, Bélgica, Países Bajos, Japón). Sin embargo, resulta significativo que las dos más importantes potencias mundiales de la actualidad (Estados Unidos y Unión Soviética) reúnan aquellas condiciones, abarcando en conjunto el 22 por ciento de la superficie de la tierra emergida.
Lo que resulta innegable es que una buena ubicación respecto de los climas (climas intermedios), tiene consecuencias favorables para la actividad física y mental dela población, así como para el carácter y el espíritu de iniciativa de la misma. Finalmente, un país bien ubicado constituye un atractivo para corrientes inmigratorias y turísticas y un generador permanente de intercambio comercial, todo lo cual se traduce en desarrollo y prosperidad.
La República Argentina está ubicada en el Hemisferio Sur, occidental y acuático. Sus puntos extremos son:
Puntos extremos en el continente americano: En primer lugar, diversidad climática. El territorio argentino, si bien está ubicado casi íntegramente en la zona templada del cono sudamericano, posee una gran diversidad de climas, por su sobresaliente dimensión latitudinal. Esa gran proporción de tierras templadas, húmedas y semiáridas, y la todavía baja densidad de población, colocan al país en una posición de privilegio en cuanto a producción extensiva excedentaria de cereales y oleaginosos típicos de esos climas. Por la misma razón, posee las mejores praderas naturales para ganado vacuno. Ese gran desarrollo en latitud le permite, asimismo, sostener importantes cultivos de tipo subtropical, como el arroz, algodón, yerba mate, tabaco, té, caña de azúcar y citrus, como así también una importante agricultura de tipo mediterráneo, que da al país una prominente posición mundial como productor de uva, de olivas y casi el único productor de manzanas y peras, en gran escala, en el hemisferio sur. Esto tiene gran importancia porque convierte a la Argentina en el principal exportador de esas frutas para el hemisferio norte en momentos en que allí escasean por razones estacionales (climas opuestos).En el conjunto regional latinoamericano que adquiere singular trascendencia, para lo En el capítulo correspondiente a los climas del país se hacen algunas observaciones respecto de las diferencias climáticas con regiones ubicadas en iguales latitudes del hemisferio norte, como consecuencia de hallarse en el hemisferio oceánico.
Posición relativa (el aislamiento geográfico o insularidad de la Argentina). Así como de la ubicación astronómica del país se derivan interesantes consecuencias que lo destacan en el conjunto mundial, su posición relativa y sus fronteras naturales determinan un aislamiento geográfico, que si bien es un estímulo para lograr la unidad a través de cierto grado de autonomía económica, es un inconveniente desde el punto de vista del comercio interna, dice Daus que «si pudiéramos ubicarnos en el espacio bajo el cielo austral, en esa parte del planeta sobre la cual culmina la Cruz del Sur y a una altura suficiente como para dominar, que habrá de ser el futuro Mercado Común la Argentina presenta la particularidad de ser el país que posee mayor extensión territorial en zona templada y, por lo tanto, el principal abastecedor de alimentos de ese tipo, dentro del conjunto.

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