Frontera con el Uruguay

Es la cuarta en orden a su longitud (cerca de 900 km). Como los dos precedentes, es totalmente fluvial, con el agregado de que toma toda la sección navegable del Río Uruguay, desde Concordia hasta la desembocadura, del Río de la Plata. De modo que más que una separación física es un nexo cuyas ventajas en los órdenes comercial y turístico ofrecen incalculables perspectivas. La frontera argentino uruguaya está diseñada por los ríos Uruguay (desde el límite con Brasil) y de la Plata hasta su límite exterior que está configurado por una línea imaginaria. La línea divisoria que separa ambos países en los. Los ríos de la Plata y Uruguay deja a uno y otro lado una serie de islas cuyas respectivas soberanas han sido establecidas mediante un acuerdo internacional entre las dos naciones, como se verá más adelante. Las zonas de influencia de la frontera argentino-uruguaya son notoriamente semejantes desde el punto de vista natural, ofreciendo, por lo tanto, las mismas posibilidades de explotación agropecuaria. Constituyen, a no dudarlo, el caso más típico de interdependencia económica que se verá aún más acentuado con la construcción del puente internacional entre Colón (Argentina) y Paysandú (Uruguay). así como con la realización de las obras de Salto Grande. Los casos de pares de ciudades y otras formas menores de asentamientos humanos son crecientes, alcanzando su máxima expresión con Buenos Aires y Montevideo. En otro lugar de este libro veremos detalles sobre el acuerdo alcanzado entre ambos países con relación al largamente discutido diferendo sobre los límites con el Río de la Plata las fronteras con Bolivia están constituidas, casi en su totalidad, por líneas convencionales; es decir, que con excepción de algunos ríos no están determinadas por accidentes naturales.

En ambos extremos de la frontera, Cerro Zapaleri (Argentina) en el Oeste y la localidad de Esmeralda (Argentina) hacia el Este, nos encontramos de nuevo con el encuentro de tres países. El paisaje a ambos lados de la frontera es prácticamente el mismo, tanto en la parte montañosa (la Puna argentina y el Altiplano boliviano), como en la selva boliviano tucumana oranense, que constituye una misma unidad fitogeográfica. Atraviesa la frontera la Quebrada de Humahuaca, que constituyó históricamente la principal ruta de penetración desde el Alto Perú. También en la frontera argentino boliviana encontramos poblaciones gemelas, de relativamente escasa importancia comercial. La principal conjunción es la de La Quiaca (Argentina)y Villazón (Bolivia), ambas unidas y atravesadas por un ferrocarril internacional.  Frontera del Sector Antártico argentino. Tanto Chile como el Reino Unido tienen pretensiones sobre el continente antártico en sectores que en parte (Chile) o totalmente (Reino Unido coinciden con los derechos esgrimidos por la Argentina, que son avalados por el derecho internacional. Nuestro país ha fijado los límites de su sector antártico en el «principio de los sectores”, creado por los países interesados en la zona polar norte. Según dicho principio, cada país se adjudica el sector comprendido entre los meridianos extremos que pasan por los respectivos territorios contiguos. Es así, entonces, como aplicando esa tesis los límites de nuestro territorio en la Antártida están entre los meridianos 74° Oeste (que es el extremo occidental del país: Cerro Bertrand) y el meridiano 25° Oeste que pasa por las Islas Sandwich del Sur. 

Cuestiones de limites

Con el desmembramiento del Virreinato, que derivó de la Revolución de Mayo, se originó el problema de la demarcación de fronteras entre la Argentina y los países segregados. Salvo en reducidos sectores, donde todavía no hay acuerdo definitivo, puede decirse que la Argentina ha resuelto en forma pacífica y, en muchos casos sin necesidad de arbitraje internacional, sus cuestiones de límites. Sólo quedan en pie el litigio de las Malvinas, que se origina en un acto de violencia de ingrata recordación y el diferendo con Chile sobre el límite definitivo en la región de los canales fueguinos y sus islas adyacentes. Pero si bien ésa es la realidad histórica que debemos acatar, no puede ignorarse la opinión de eminentes especialistas en la materia, quienes en diversas oportunidades han hecho público su disgusto por la solución dada a nuestros litigios, de los cuales, según ellos, hemos salido casi invariablemente perjudicados. Una de las objeciones más serias se refiere a la insistencia de aceptar como árbitro en diversos diferendos internacionales a Inglaterra, país con el cual tenemos pendiente el más serio de nuestros problemas en materia de soberanía territorial. «Quien sigue usurpando nuestro archipiélago de las Malvinas no puede ser juez”, sostenía un conocido experto en cuestiones territoriales en una interesante sesión académica del Instituto Argentino de la Soberanía de los Estados Marítimos y Fluviales. A continuación, se reseñan las cuestiones de límites suscitadas y resueltas con cada país fronterizo. Con mayor detalle se tratan los litigios pendientes.

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Economía

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