Puede concebirse una matriz donde se establezca en forma combinada las relaciones intersectoriales e interregionales. Para ello, a nivel teórico, bastaría con abrir tres filas y tres columnas en los casilleros correspondientes a cada región. Las mismas corresponden a los sectores de la producción.
Las matrices de insumo producto interregional, nos indican el grado de vinculación que se establece entre las distintas subespecies de un mismo país. El “grado de apertura” de una región se establece en base a la proporción existente entre las exportaciones y el total de oferta de una región (50/140 = 35% en el caso de la región X) °, y el “grado de dependencia» en base al resultado de su balance comercial con e1″resto exporta por valor de $ 70 e importa por $ 80. Otras aplicaciones de la matriz de insumo producto se refieren a del capital, el cálculo del consumo inducido, etc.
Los casos aquí analizados son los más importantes, y los que han encontrado aplicación práctica en la economía argentina. Aquí se ha indicado las matrices de relaciones intersectoriales provinciales y de relaciones interregionales, solamente en sus aspectos descriptivos. El lector podría imaginar las implicaciones normativas o de política económica, aplicando sobre la matriz originaria la misma secuencia de razonamiento que empleamos sobre la matriz de insumo producto en el acápite anterior.
Problemas implícitos en la aplicación de la matriz de insumo producto
La matriz de insumo producto es una herramienta útil para el análisis económico, pero lleva implícita una cantidad de simplificaciones que han sido criticadas, con fundamentación en observaciones empíricas, y que pueden afectar su aplicación exitosa. Una primera dificultad, que no es atribuible al instrumento en sí pero que sí puede afectar la validez de sus conclusiones, se refiere a la complejidad de la información estadística necesaria para confeccionar. Esto es fácilmente comprensible si pensamos en los términos ya explicados al hablar del Sistema de Cuentas Nacionales. Allí se trataba de desagregar la producción en “ventas finales” y “ventas intermedias», o en “insumos” y “valor agregado”, pero sin atender al origen sectorial de los insumos o al destino regional de las ventas intermedias. Al deber desagregar ahora estos conceptos, resulta claro que poseen mucha más validez los reparos con respecto a los resultados obtenidos.

Sin embargo, existen otros aspectos críticos directamente imputables a las cualidades teóricas de la matriz. Vamos a mencionar cuatro de ellas, que han sido exhaustivamente discutidas por la teoría económica.»
a) La matriz de insumo producto supone que cada mercancía o la producción. Esta crítica no es válida para una matriz tan agregada como la presentada en estas páginas, ya que es posible establecer con mucha exactitud, por ejemplo, los límites de la producción primaria, de manera que ningún producto de la misma pueda ser incorporado al sector secundario. Pero esta diferencia no es tan obvia cuando se trabaja con matrices desagregadas en decenas, y aún cientos, de sectores. En estos casos la metodología deberá especificarse a nivel no ya de sectores o ramas, sino a nivel de los productos individuales.
b) Un segundo aspecto criticable de la Matriz de Insumo Productor es que ésta supone la aditividad de todos los productos de un sector determinado. En otras palabras, considera a todos los bienes producidos por un sector como un único bien, que se produce con la misma tecnología, la misma cantidad de insumos y que paga la misma cantidad de ingresos a los factores de la producción. Este supuesto es claramente irreal, incrementándose esa irrealidad en forma directa, como es obvio, al crecer la agregación sectorial en la matriz. Dentro del sector secundario de nuestro ejemplo “conviven” industrias “dinámicas” y “vegetativas” con las consiguientes diferencias en las tecnologías utilizadas. Lo propio ocurriría en el sector primario entre los cultivos extensivos e intensivos, etc. Si en el sector X existen dos productos, y X2, que se producen con una tecnología más intensiva en trabajo y en capital respectivamente, la tecnología de X resultará de promediar en forma ponderada la tecnología de ambos productos.
c) El tercer aspecto, en el que ha hecho hincapié la crítica teórica que producen el mismo bien, cualquiera fuera su tamaño, trabajan con bien irreal en función de que intuitiva y empíricamente sabemos miento (por la indivisibilidad de los bienes de capital). Con lo cual la función de insumos real tendría una forma similar a X’ y no a X, como supone la Matriz de Insumo Producto. Este aspecto afecta mucho más los resultados cuando se trata de una matriz agregada que de otra desagregada.
d) Por último existe una crítica referida a la aplicación de la Matriz de Insumo Producto para la programación de la actividad económica. Según vimos, en base a la matriz de insumo producto se podrían definirlas producciones sectoriales necesarias para cumplir con ciertas metas de producción y demanda final, que eventualmente fijará la política económica para el futuro. Para ello se multiplicaba la demanda final deseada por los requisitos directos e indirectos de producción. En vez del volumen y estructura de los bienes producidos y de la tecnología necesaria para obtenerlos.
En este sentido se han realizado estudios empíricos que demuestran esta variación en el tiempo de los coeficientes técnicos. La misma, que afecta por igual a matrices con distinto grado de desagregación, es mucho más notoria cuanto más nos alejamos del momento en que ha sido confeccionada la matriz. Por último, y luego de haber indicado los principales aspectos criticables de la Matriz de Insumo Producto, digamos que, a pesar de ellos, ha sido y es un instrumento de incalculable valor para describir la estructura económica y programar su transformación.

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