Las distancias desde la costa atlántica hacia otros continentes son enormes. La más próxima es la costa de África del Sur, distante unos 7.000 kilómetros desde Buenos Aires; los puertos europeos o americanos del Atlántico Norte están a más de 10.000 kilómetros. Esa ubicación relativa tiene ventajas e inconvenientes. Las ventajas derivan de la menor competencia que debe sostener en los mercados del hemisferio norte con sus productos de zona templada en las estaciones en que allí escasean no se producen. Podrían agregarse otras de tipo político relacionadas con la seguridad por su alejamiento de los posibles teatros de guerra, aunque hoy esto es muy relativo dadas las nuevas técnicas. En primer lugar, dicha ubicación nos mantuvo alejados inicialmente de los más importantes centros culturales y económicos de Europa, por lo menos en comparación con América del Norte. Ello nos obliga y nos obliga a buscar más lejos los más importantes mercados para nuestros productos, obviamente por su mayor desarrollo y por estar concentrados en el hemisferio norte. Esto encarece los costos de transporte y hace más difícil la competencia con países más cercanos a esos mercados.
Los inconvenientes que acaban de señalarse se ven atenuados en el caso de la Argentina frente a países también meridionales, pero ubicados sobre el Océano Pacífico (Chile, Perú y Ecuador). Nuestra posición sobre el Atlán
Téngase presente que en el hemisferio norte habita casi el 90 por ciento de la población mundial y, con excepción de Australia, Nueva Zelandia y África del Sur, se hallan allí todos los países desarrollados. Además, las dificultades geográficas para la comunicación por tierra con la mayoría de los países vecinos; la obligan a realizar más del 90 por ciento de su comercio exterior por vía marítima. Todo ello, le confiere a la Argentina una virtual insularidad.
Naturalmente, lo antedicho es cierto en cuanto se refiere a los asentamientos humanos y la vida animal y vegetal, en tanto lo permita el medio ambiente en función de la ubicación geográfica. Por otra parte, acabamos de señalar que el determinismo del tamaño de un país respecto del desarrollo económico no debe considerarse en un sentido absoluto. Existen numerosos ejemplos que lo corroboran.
Los límites del país son los siguiente:
a) Norte: República de Bolivia y República del Paraguay.
b) Sur: confluencia de los océanos Atlántico y Pacifico (territorio continental americano).
c) Este: República Federativa del Brasil, República Oriental del Uruguay y Mar Argentino (Océano Atlántico).
d) Oeste: República de Chile.

Tamaño o superficie. Es innegable que las posibilidades de un desarrollo razonablemente autónomo de un país son tanto mayores cuanto más favorable sea su ubicación absoluta y relativa, más elevado sea su tamaño o extensión y más regular o compacta su forma. Ciñéndonos aquí al tamaño, es fácil deducir que en una gran extensión es más probable que se encuentren mayor cantidad y variedad de recursos naturales, más posibilidades de diversificar cultivos, de criar ganado o de crear masas forestales y albergar más población. El territorio argentino tiene una superficie total de aproximadamente 3.800.000 k㎡ (3.761.274), conforme a los cálculos del Instituto Geográfico Militar (1972). Dicha superficie global se distribuye de la siguiente manera: Como se verá en el lugar correspondiente a la distribución del suelo por aptitudes, es remarcable el hecho que, de esa inmensa superficie, solamente es desaprovechar poco más del 20 por ciento, consistente en cordilleras, ríos, bañados, desiertos y ciudades. Es una de las proporciones más bajas del mundo, al punto de que el promedio mundial de tierras inutilizables asciende, según la FAO, del 5 al 35.5 por ciento de la superficie emergida; es decir, casi al doble de la proporción de la Argentina. Forma y dimensiones. La forma de la Argentina continental es aproximadamente un triángulo rectángulo con su cateto menor en el Norte y el mayor al Oeste (Cordillera) y la hipotenusa sobre el Atlántico. Lo único que vale la pena destacar respecto de la forma del país es el hecho favorable de que su estrechamiento coincide con la parte más árida del territorio.
Para tener una idea adecuada de la magnitud territorial de la Argentina señalaremos que, considerando solamente la parte correspondiente al continente americano (es decir, aproximadamente 2.800.000 k㎡2), ocupa el octavo lugar en el mundo, después de la Unión Soviética, Canadá, China, Estados Unidos, Brasil, Australia y la India. En América latina, sólo es superada por Brasil, después de Canadá, Estados Unidos y Brasil. Más elocuente aún es señalar que Alemania (oriental y occidental), Bélgica, Bulgaria, España, Francia, Holanda, Portugal, Suecia, Dinamarca y Noruega suman, en conjunto, la superficie de la Argentina. Las dimensiones longitudinales entre los puntos extremos del territorio continental americano son los siguientes:
1) De Norte a Sur: la línea recta entre Cerro Branqui, al este de la confluencia de los ríos Mojinete y San Juan (al Norte) y Cabo San Pío (extremo meridional de la Isla Grande de Tierra del Fuego). Esa longitud es de aproximadamente 3.700 km (3.694).
2) De Este a Oeste: distancia medida entre los puntos extremos medida sobre el paralelo 27°31′ de latitud Sur; es decir, totalmente en territorio argentino: 1.400 km (1.423).

Comments are closed