El tema fue reactualizado y discutido en todas sus facetas por la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar inaugurada en Caracas en la segunda mitad del año 1973. Especialistas en la materia, de 148 países, deliberaron durante varios meses en la que se considera una de las más grandes reuniones de la historia de dicha organización. La enorme trascendencia de los asuntos involucrados en el temario y la diversidad de los intereses en juego hicieron que no se llegara a ninguna conclusión definitiva; es decir, que el debate está abierto, habiéndose reunido la Conferencia en sucesivas oportunidades hasta llegar a la reunión de Nueva York en 1979 y que tampoco logró aprobar el proyecto de la Convención. Habrá que esperar el nuevo período, que sería el noveno. Nos limitaremos, entonces, a ofrecer una apretada síntesis de los temas más importantes tratados, en más de diez periodos de la Conferencia, así como de las distintas posiciones sostenidas en cada caso por los distintos grupos de países.
Del examen del temario surgen aspectos económicos, políticos y de seguridad y defensa. De los tres, el fundamental fue el económico. Ello radica en el hecho innegable de que los países desarrollados se ven cada vez más apremiados por sus crecientes necesidades de materias primas, cuyas principales reservas están en poder de los países en desarrollo. El problema se agudiza en el caso de los recursos minerales, es decir no renovables, de los cuales los océanos y mares encierran depósitos de increíble magnitud. Los minerales que más abundan serían sales de magnesio, manganeso, níquel, cobre, cobalto y hierro. Según los expertos, el costo de extracción de estos metales contenidos en el agua sería menor que el de las explotaciones del subsuelo terrestre. Asimismo, cerca de 1/5 de la producción mundial de petróleo se obtiene de los pozos ubicados fuera de las costas, con mucha probabilidad de que su reserva y extracción se acrecienten. Agréguese a ello el inmenso depósito renovable de proteínas que contienen los mares, que alcanzarían para abastecer de ese nutriente protector a más de diez veces la población actual de la Tierra. De ahí surgió el novedoso asunto de la Zona Económica de 200 millas (equivalente a 370 kms, llamada zona económica exclusiva (Z.E.E.), dentro de la cual los países ribereños tendrían derecho exclusivo de pesca y de explotación de otros recursos, sin que ello signifique mengua al derecho de libre navegación para otros estados. Los principales temas involucrados en el proyecto de Convención sometido a la Conferencia son los siguientes, sobre algunos de los cuales ya hay acuerdo.
El mar territorial y la zona contigua
La antigua y ya obsoleta distancia de tres millas marinas tradicionalmente fijada como anchura del mar territorial sobre la cual los estados ribereños tenían soberanía absoluta, ha quedado superada definitivamente por la Conferencia al lograrse consenso en el sentido de extenderla hasta doce millas (22 km). Por otra parte, este criterio había sido, de hecho, adoptado por la inmensa mayoría de los países, inclusive la Argentina. Se admite, asimismo, que se puede fijar una zona contigua hasta otras doce millas con derecho de policía para objetos concernientes a la seguridad y ciertos aspectos fiscales. Argentina adopta 3 millas de mar territorial y 9 de zona contigua.
Estrechos utilizados para la navegación internacional
Al respecto se creó una nueva figura: el «paso en tránsito», en lugar del tradicional criterio del «paso inocente»; es decir intermedia entre la libre navegación y el paso inocente por tales estrechos. Los estados ribereños de los mismos (ejemplo España, Marruecos, Yemen, Irán, etc.) siguen sosteniendo este último criterio, mientras que las grandes potencias se afirman en la libre navegación de esos pasos, aun cuando por su anchura constituyan aguas territoriales de ambos países ribereños.
Zona económica exclusiva (Z.E.E.) o mar patrimonial
Se trata de la zona de 200 millas en la cual el estado ribereño tendría derechos soberanos de explotación económica. Al respecto, existe la variante de medir esa anchura desde la costa o a contar del límite de las 12 millas de mar territorial. Sobre el tema de la Z.E.E. no hubo acuerdo total en la Conferencia. Sobre todo, está muy lejana la solución a las controversias sobre delimitación de zonas económicas compartidas por dos estados ubicados frente a frente. La llamada «doctrina latinoamericana sobre el derecho del mar», considerada por un especialista argentino en la materia como «una de las expresiones más vigorosas del nacionalismo latinoamericano», consiste en que cada Estado ribereño pueda ejercer su soberanía sobre los recursos naturales, tanto renovables (pesca, recolección de algas, etc.), como no renovables (minerales y combustibles). El citado autor estima que «pese a que las potencias marítimas han manifestado una fuerte oposición a tal postura, todo hace presumir que resultará triunfante en la Conferencia». Asimismo, al tratarse el tema de la Conferencia (9no. período, Ginebra), una orden emanada del gobierno de los Estados Unidos conmovió a la opinión pública y a los gobiernos de los países afectados. Según las versiones periodísticas, dicho gobierno había ordenado en pleno desarrollo de la Conferencia del Mar patrullar con barcos y aviones de guerra las aguas de las naciones que han extendido su jurisdicción.

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