La reconstrucción del sistema monetario internacional: las etapas del retorno a la convertibilidad (1945-1958)

Las consecuencias de la depresión de los años treinta y la magnitud de las destrucciones de la segunda guerra llevaron a los países aliados a echar las bases de una nueva cooperación internacional. El hundimiento de los canales mundiales del comercio y del sistema multilateral de pagos crea unos problemas totalmente nuevos a partir de 1945. A partir de 1941, el gobierno americano empezó a plantearse el problema de la reconstrucción económica de la posguerra desde un punto de vista liberal y multilateral. En el Acuerdo de ayuda mutua, firmado entre los Estados Unidos y Gran Bretaña el 23 de febrero de 1942, el artículo VII precisa que los dos países firmantes se comprometen a eliminar, desde el momento en que las circunstancias lo permitan, “toda forma de práctica discriminatoria en el comercio internacional”. Además, se hace un voto expreso por “la reducción de los aranceles y la supresión de las diversas restricciones que dificultan los intercambios internacionales”. El objetivo de los Estados Unidos era, por aquellas fechas, conseguir la supresión en cuanto finalizara la guerra, de todos los sistemas preferenciales surgidos a raíz de la gran depresión. Los americanos temían, en particular, los efectos de la preferencia imperial entre Inglaterra y los países de la Commonwealth, pero también la organización de la zona de la libra, en cuyo interior esta divisa continuaba siendo una moneda internacional libremente convertible. Los productos de terceros países sufrían, pues, una “discriminación» en los mercados de la Commonwealth en beneficio de los productos británicos. A partir de 1945, el gobierno americano obtendrá del gobierno inglés la promesa de la vuelta a la convertibilidad de la libra que se saldará, rápidamente, con un fracaso desde el comienzo de la experiencia, en julio de 1947. Nadie había imaginado, por aquel tiempo, la profundidad del desequilibrio que iba a caracterizar las relaciones entre los Estados Unidos y el resto del mundo durante los años de posguerra. Señalemos, también, que las grandes declaraciones de principios en favor del liberalismo y del comercio multilateral sin discriminación se referían tanto a los intereses de la economía dominante como a los fundamentos de la doctrina. Es muy raro que una doctrina económica inspiradora de una política no sea, en primer lugar, un medio de defensa del interés nacional. A partir de estas preocupaciones angloamericanas surgidas ya al comienzo de la guerra, las relaciones económicas internacionales se modificaron profundamente; de la “escasez de dólares» de los años 1945-1957 se pasó a la «abundancia de dólares», es decir, al desequilibrio permanente de la balanza de pagos americana y a la “crisis» actual del sistema monetario internacional. Europa occidental ya no es deudora de los Estados Unidos, y se ha convertido en un competidor cada vez más eficaz en los mercados exteriores. De todos modos, los países europeos no se benefician de las grandes dimensiones; por esta razón una empresa de integración como el Mercado Común es un factor de éxito muy importante, en la competencia internacional, en unos mercados que se liberalizan.

La escasez de dólares y los problemas monetarios internacionales

Los problemas económicos de la reconstrucción de posguerra estuvieron dominados por las consecuencias del profundo desequilibrio estructural existente en los intercambios entre los Estados Unidos y el resto del mundo. Este desequilibrio era resultado a la vez de la evolución iniciada a partir de 1914 que hemos descrito y de la destrucción de las economías de los países beligerantes. Hizo falta el fracaso de la convertibilidad de la libra en 1947 para que se midiese la naturaleza y la magnitud de un desequilibrio que se anunciaba duradero.

De los acuerdos de préstamos al fracaso de la convertibilidad de la libra

Con el fin de responder a las necesidades más urgentes, los Estados Unidos crearon en 1944 la U. N. R. R. A. (United Nations Relief and Rehabilitation Administration). Grecia, Yugoslavia, Polonia, Checoslovaquia, Italia y Ucrania se beneficiaron de la ayuda de este organismo, que fue suprimido en el mes de agosto de 1946. La ayuda gratuita que concede no iba destinada, en la mente de sus promotores, a poner en marcha el aparato productivo. Para ello hacía falta pasar por los préstamos del Tesoro americano, como lo hicieron Gran Bretaña y Francia.

Las dos instituciones nacidas de la Conferencia de Bretton Woods en 1944, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, se habían organizado cara a una economía internacional en marcha. El B. I. R. D. no ha estado nunca dotado de los recursos suficientes para ayudar a los países europeos en su esfuerzo de reconstrucción. Uno de los raros préstamos que concedió a Europa fue para Francia, en 1947, y se elevaba a la suma de 250 millones de dólares. El F. M. I. debía fomentar la cooperación monetaria internacional, facilitar la expansión y el crecimiento armónico del comercio internacional; favorecer la estabilidad de los cambios, ayudar al establecimiento de un sistema multilateral de pagos para las operaciones corrientes y contribuir finalmente a la eliminación de las restricciones de los cambios que dificultan el desarrollo del comercio mundial. Los estatutos del F.M.I. precisan, sin embargo, que puede existir un desequilibrio fundamental que permita al país afectado constituirse en excepción a la regla de estabilidad del cambio, y, por lo tanto, devaluar. Los recursos del Fondo estarán protegidos durante este “período”. El F. M. I. no jugará prácticamente ningún papel en la reconstrucción de Europa cuya duración ha servido para delimitar este período excepcional «de transición» y cuyo problema esencial ha sido la escasez de dólares, reflejo de un “desequilibrio fundamental». El socio capitalista fue el gobierno americano, que recurrió a dos procedimientos sucesivos: en primer lugar, a los préstamos bilaterales, y luego a una ayuda multilateral gratuita, “la ayuda Marshall».

Comments are closed