Actividad argentina en la Antártida: bases y destacamentos

Las muchas referencias que podrían hacerse a la presencia argentina en los Mares del Sur y en las tierras antárticas es el inicio de Luis Piedra buena que con el correr del tiempo se convertirá en un famoso pionero de la actividad argentina en esos lugares. Su primer viaje lo hizo siendo aún adolescente con William G. Smiley en 1848. Pero tal vez la más antigua de las expediciones que tuvieron relevancia oficial tuvo lugar en 1881, época en que «aunque en forma latente, existía una cierta conciencia argentina sobre nuestros intereses antárticos”. Esta es la fecha más antigua en que quedó registrado oficialmente el interés de la Nación por avanzar en el conocimiento de los territorios antárticos”. Se trata de la expedición del teniente de la Marina italiana Giacomo Bove, a quien en el citado año el gobierno nacional, siendo canciller argentino el doctor Estanislao Zeballos, le ofreció todo el apoyo para realizar una expedición a las tierras australes. En nombre del Instituto Geográfico Argentino, Zeballos declaró constituida la Comisión Central Cooperadora de la Expedición al Polo Sur y comunicada entonces la novedad al teniente Bove, éste aceptó de inmediato el ofrecimiento. Lamentablemente, la “Expedición Argentina a las Tierras Australes» fracasó con el naufragio de la nave de Bove. En 1902, fue instalado un observatorio en la Isla Año Nuevo, al norte de la Isla de los Estados. El año 1903 marca otra fecha clave: el científico escocés William Bruce establecía el primer observatorio meteorológico en las Orcadas del Sur y luego lo cedía al gobierno argentino, quien tomó posesión del mismo en 1904 manteniéndolo en funcionamiento ininterrumpidamente hasta hoy. A partir de esa fecha se suceden los viajes de rutina y relevo del personal a cargo de buques de la Armada En 1927, se inaugura el Observatorio de la Isla Nacional. Laurie, con la primera estación radiotelegráfica que se instala en la Antártida. En 1942, tiene lugar el primer vuelo argentino sobre la Antártida.

En 1943, tomó posesión formal del Sector Antártico en la isla Decepción, en la cual se depositó un cilindro conteniendo el acta de posesión. En 1946, se producen dos importantes acontecimientos, con la participación de siete buques y un avión. Se procedió a instalar el Destacamento Naval Melchior y, durante la misma expedición, un avión naval a cargo del contralmirante Portillo cruzó el Círculo Polar Antártico en un vuelo sin etapas que duró 15 horas.

En 1948, se instala un destacamento en la isla Decepción. En 1950, la Aeronáutica nacional, instala en las Orcadas un observatorio meteorológico y magnético y la Armada instala el Destacamento Naval Almirante Brown en el borde occidental de la Península Antártica.

En 1951, tiene efecto la primera expedición científica del Ejército argentino, que deja instalada la Base General San Martín e inicia el permanente patrullaje de reconocimiento en la región. En 1952, se crea la FATA (Fuerza Aérea de Tareas Antárticas), que realiza numerosos vuelos de reconocimiento y de apoyo a las demás fuerzas ya instaladas. Ese mismo año, la Armada realiza un gran operativo que incluye varios buques, aviones y helicópteros con una dotación de más de 700 hombres, incluyendo científicos de diversas especialidades. En 1953, fue instalado el Destacamento Naval Bahía Luna, hoy denominado Teniente de Navío Juan Ramón Cámara. El mismo año, el Ejército instaló la Base Esperanza, la más septentrional de la península. En 1954, se incorpora a las actividades antárticas el rompehielos General San Martín y el Ejército inaugura la Base General Belgrano y gran cantidad de refugios

En 1959, el Instituto Antártico Argentino tomó posesión de la Estación Científica Ellsworth cedida por los Estados Unidos. En 1961, Ejército y Fuerza Aérea erigen la Base Teniente Benjamín Matienzo en la Isla Robertson. En 1962, la Armada llega al Polo Sur con dos bimotores Douglas C 47 con tripulación completa. En 1965, se cumple el primer vuelo transpolar desde el continente americano. También en ese año se cumplió una de las hazañas más temerarias en la zona: una expedición del Ejército llegó con trineos tirados por perros al Polo Sur, recorriendo una distancia de casi 3.000 km entre ida y regreso. En 1966, se registra el primer salto en paracaídas con trineo y perros y en 1967 la Armada inauguró la Base Aeronaval Petrel.

A partir de 1968 la Fuerza Aérea incorpora al material de operaciones antárticas helicópteros, los cuales operaron desde el rompehielos General San Martín y lograron reaprovisionar la Base Matienzo que se hallaba en emergencia. En 1969, la Fuerza Aérea ubicó, preparó y habilitó la Base Aérea Marambio, en homenaje a uno de los pioneros de la aviación antártica. Esta base permite la operación, en cualquier época del año, de aviones con tren de aterrizaje convencional, es decir sobre ruedas En total, suman 15 las bases y destacamentos argentinos en la Antártida. Iniciativas en favor de la cooperación internacional. Hace aproximadamente diez años comenzó a plantearse la idea de establecer una red internacional de transportes aéreos en la Antártida, la cual implementase por medio de dos recomendaciones del Comité Científico de Investigaciones Antárticas (SCAR) adoptadas en su VII Reunión Consultiva celebrada en Nueva Zelandia en 1973 en el momento de firmarse el Tratado Antártico. La iniciativa tendiente a concertar un acuerdo internacional para el establecimiento de un servicio de «ómnibus aéreos» tendría por finalidad facilitar los trabajos de investigación.

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