Áreas de mayor concentración de Krill

El subsuelo. La crisis de abastecimiento de materias primas de origen mineral que se viene anunciando y que preocupa fundamentalmente a las potencias industriales a raíz del consumo espectacular que hacen de las mismas, ha despertado el interés por explotar tanto las regiones árticas como las antárticas, en la convicción de que no hay razón valedera para descartar la presencia de minerales en su subsuelo. Por ahora el mayor impedimento reside en las dificultades que se presentan en la exploración y, tanto más, para la posible explotación y el transporte de los productos. Si bien los observadores científicos estiman que, dentro de esas enormes dificultades, se considera más factible la exploración del territorio antártico, hay más experiencia no sólo en materia de exploración en las regiones subpolares en el Hemisferio Norte, como puede apreciarse someramente en un informe de William B. Hall (de la Oficina de Minas de Estados Unidos). Respecto de la Antártida, el citado autor señala el conocido hecho de que tan solo el 2 por ciento del continente está libre de hielo permanente, aunque no estático. Agrega Hall que el Tratado del Antártico, que entró en vigor en 1961, establece ciertas reglas que gobiernan el manejo de los recursos de esa región del sur del paralelo 60° S. En el citado documento no se prohíben expresamente las actividades mineras, pero tampoco se hace referencia a ellas.

Afirma que «no hay actualmente ningún yacimiento conocido de mineral que pueda ser extraído económicamente de la Antártida”. Sin embargo, agrega, «ninguna otra región continental del tamaño de la Antártida carece de grandes yacimientos de minerales y es prácticamente cierto que dichos minerales existen». El neozelandés Simpson 5 se expresa en términos más concretos, cuando afirma que «desde el primer informe sobre la mineralogía de la Antártida, publicado en 1895, se han reconocido en ese continente nada menos que 167 minerales, aunque pocos con valor intrínseco». Agrega que mediante el instrumental geofísico moderno ya es posible chatear sectores ocultos bajo la capa de hielo. De todos modos, si bien hasta ahora no se ha descubierto ningún depósito mineral de un valor que justifique, por el momento, la explotación, ya se han registrado manifestaciones geológicas que denotan la existencia de carbón, y hasta parecieran justificar las esperanzas de hallar petróleo y gas. Refiere Simpson que los más notables depósitos de carbón detectados hasta la fecha de su informe están en la Antártida oriental, donde ya en 1908 se halló carbón bituminoso del tipo de Gondwana en siete mantos de hasta 2 metros de espesor que se prolongan en línea longitudinal a lo largo de más de 3.200 km. En la Antártida occidental fueron descubiertas vetas de cuarzo y de piritas en las Islas Shetland del Sur, señalando el citado autor que ello no es de extrañar si se tiene en cuenta la riqueza de minerales sulfurosos que contienen los Andes continentales. Por su parte, Hall sostiene que la Península Antártica (en el sector argentino) y la costa oeste son parte del orógeno andino, que integra el cinturón pacífico rico en minerales metalíferos. Comprendidos en este cinturón en América del Sur y en otras partes alrededor del Pacífico hay yacimientos porfídicos de cobre, molibdeno, complejos de plomo zinc plata, estratos de plomo, zinc, plata y oro cobre. Finalmente, es importante destacar que el mismo autor ratifica las teorías acerca de que los yacimientos antárticos se basan sobre la reconstrucción geológica del antiguo Continente Gondwana.

Convenios para estudios mineros en la plataforma submarina y en la Antártida Argentina

En diciembre de 1974 fueron firmados en la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano sendos convenios entre la Subsecretaría de Minería, por una parte, y el Servicio de Hidrología Naval y la Dirección Nacional del Antártico, respectivamente, por la otra, para encarar la prospección geológica en diversas zonas del territorio nacional. El convenio con el Servicio de Hidrología Naval establece que el mismo realizará el estudio de los sedimentos y estructuras sedimentarias de la plataforma submarina en los golfos Nuevo, San José y San Matías hasta la distancia de 20 millas de la costa. Los trabajos comprenderán estudios geológicos destinados a localizar depósitos minerales submarinos asociados con sedimentos cercanos a las costas. Por su parte, el convenio suscripto con la Dirección Nacional del Antártico comprende la interpretación fotogeológica del área de la península antártica. Dicha interpretación comprende estructuras geológicas, áreas mineralizadas, geología regional y selección de áreas prioritarias para la realización de trabajos de prospección en detalle. Se trata de la primera vez que se financia un estudio de esta naturaleza en el sector antártico argentino. Debe destacarse que los estudios se realizaron en coordinación con la Fuerza Aérea, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONACYT).

Reflexiones de la Dirección Nacional del Antártico sobre la pertenencia de los recursos

Supongamos por un momento que se resuelvan todos los inconvenientes técnicos para realizar la explotación de un recurso antártico mediante grandes adelantos tecnológicos. Imaginemos, además, que esa gran cantidad de conocimiento asegura que esta explotación puede realizarse preservando adecuadamente el ecosistema antártico. Queda por resolver aún el problema más espinoso.  ¿A quién pertenecen estos recursos?  ¿A los países que como el nuestro han demarcado un territorio antártico?  ¿A todos los países que han firmado el Tratado Antártico? O finalmente, a toda la humanidad. Muchos factores están involucrados en estas preguntas que oscurecen y comprometen el futuro de la Antártida. La decisión final es todavía incierta, y representa el desafío más grande que plantea este continente.

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