El comercio exterior en el período 1880-900 considerado desde el punto de vista del saldo presenta dos etapas. La primera es la que se desarrolla entre 1880 y 1890: con excepción del año base los saldos son permanentemente negativos alcanzando un máximo absoluto el año 1889 de 74,5 millones de pesos. No obstante que durante esos años las exportaciones crecieron constantemente, las importaciones alcanzaron cifras tan elevadas que ellas explican el signo que corresponde a los saldos. A partir de 1891 los saldos son siempre positivos. Aun cuando las importaciones, reducidas los años desde 1891hasta 1894, retoman luego su ritmo sin lograr sin embargo hasta más allá de este período las cifras de los años 1889 y 1890, es al aumento sensible de las exportaciones al que se debe el signo del saldo. Debe recordarse que a los mayores embarques de lana durante la última decena del siglo anterior se agregaron los cereales, luego los animales en pie y las primeras partidas de congelado. La venta de todo ello hizo que el último año de ese período las exportaciones, que en 1880 sumaban 58 millones, se hubieran elevado a 185.
En lo que respecta al comercio exterior por habitante, se debe expresar que, durante la primera década de las dos consideradas, el crecimiento de la importación por habitante es continuo desde 18,2 pesos en 1880 hasta 50,4 en 1889. El descenso se inicia en 1890: a partir de 1892 la rehabilitación se efectúa en forma alternada de aumentos y decrecimientos. La relativa correlación que existe entre la importación y la exportación por habitante en esta decena, parece expresar que el comercio exterior ha sido conducido con mayor sobriedad. En cuanto afecta a la procedencia y destino de las mecánicamente a la importación, el Reino Unido, como hemos expresado ya aumentó las suyas desde 27,8% del total en 1880 hasta 40,7 en 1890; en 1899 luego de leves alternativas, la importación desde Gran Bretaña, es el 37,5% del total. La siguen con cifras parejas en el año final del período 1880-99, Alemania, Francia, Estados Unidos e Italia. La primera cuya irrupción en el mercado internacional hemos señalado ya, comienza enviando al país el 5,2 % de su importación en 1880. La acrecienta hasta duplicarla en 1888 y luego de superada la crisis, durante la cual reduce levemente sus cifras, retoma su posición, enviando en 1899 el 11,1 %. Alemania había entrado al mercado internacional a partir de 1880 realizando crecidas exportaciones al amparo de su industrialización. Las mercancías que envía a la Argentina están constituidas por maquinaria eléctrica, industrias químicas y de fabricación en general. Francia absorbía en 1880 el 20,4 de la importación argentina. Con leves alternativas mantiene esa posición hasta el comienzo de la crisis, a partir de la cual la influencia de las mercancías alemanas desplaza a Francia hasta representar el 9,4% en 1899. Estados Unidos al igual que Alemania, reforzó su posición de país exportador durante los últimos años del siglo xix. Desde el 7,2% que enviaba al país en 1880 fue paulatinamente acrecentando las cifras de su exportación hasta representar el 10,4 en 1899.
Finalmente, Italia, que proporcionaba a la Argentina artículos alimenticios y de consumo general, en la proporción de 5,8% en 1880, la afianza y aumenta hasta 12% en 1899.
En lo referente a las exportaciones argentinas, se advierte un descenso en las destinadas a Francia y Bélgica, tradicionales compradores de lana y el aumento de las destinadas a Brasil y Reino Unido. Ambos países aumentaron sus compras cuando se inició la exportación de cereales y de animales en pie y congelados.

Bélgica, el mayor comprador de mercancías argentinas en 1880 absorbía el 28,9%; ese porcentaje desciende de manera continua hasta el 13,2% en 1899. Bélgica, como Francia que desde el 27,7 % en 1880 llega a adquirir el 35,1 comienza luego a disminuir su gravitación hasta el 22,4% en 1899; no la había reducido en la proporción que podría deducirse de las cifras mencionadas: sin aumentar sus compras de lana, la incorporación de otros rubros en la exportación argentina y el correlativo aumento de ellas ha hecho que aquellas compras tengan un valor relativo cada vez menor. Brasil que adquiría el 3,4% en 1880, a medida que reduce su demanda de tasajo aumenta la del trigo y especialmente de harina de la que es principal comprador, de modo que en 1899 ya absorbe el 5,9% y finalmente Estados Unidos, que en 1880 adquiría importantes volúmenes de lana mediante lo cual su gravitación se medía por el 8,8%comienza a reducirlas en la medida en que alterna el consumo de ella con el algodón hasta situarse en el 4,4%.
En cuanto concierne a las exportaciones destinadas a Gran Bretaña es preciso dividir el período mencionado, 1880-1900, en uno que se extiende desde 1880 hasta 1894 inclusive y el segundo desde ahí en adelante. En el primero comienza absorbiendo desde el 9,2 % del valor total de las exportaciones mediante ascensos graduales hasta el 20,3% el año 1887: a/ partir de ahí los reduce o los acrecienta en porcentajes no muy elevados hasta el año 1894 en que acusaba también el 20,2%. El año 1895 se inicia en las costumbres comerciales un régimen de exportación que consiste en sacar del país un determinado volumen de mercancías sin destino fijo, “a órdenes”, según se le denomina en el lenguaje aduanero. Los grandes consorcios que manejaban entonces el comercio internacional de los cereales, a los cuales se refiere casi exclusivamente ese tipo de operaciones, destinaban sus cargamentos a una región determinada; durante el viaje y de acuerdo a las oscilaciones del mercado internacional, se decidía y comunicaba al navío el destino definitivo de dicho cargamento. Se trata pues de una operación típica del período en que las transacciones se realizaban centralizadas en grandes consorcios, pero todavía bajo el régimen de la libre competencia.

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