En concordancia con la creación de ese Ministerio y conservación de puertos y vías navegables, comenzó a través de las leyes marítimas: la Prefectura General Marítima. Las actividades del primero fueron acordadas por la ley 3727; las de la segunda por la ley 3445. Las funciones de la Prefectura General Marítima, que comenzó por absorber las que retenían desde tiempo muy remoto las capitanías de puerto, eran ya muy necesarias en razón de que los puertos empezaron a tener una zona perfectamente deslindada, a realizarse en ella tareas relativamente complejas y por último a que el movimiento de las unidades portuarias más importantes lograba cifras no registradas antes. Al total de los puertos habían entrado el último año del siglo xix unas 10 mil embarcaciones del exterior y casi 25 mil del interior del país. Tan considerable volumen a flote, reunía en los recintos portuarios un año como el mencionado, más de 300 mil tripulantes y de 100 mil estibadores. El desempeño de ambos y los conflictos derivados de las condiciones de trabajo acordadas por unos y exigidas por los demás, imponía la presencia del Estado destinado a realizar las funciones de policía. La Prefectura General Marítima las realizaba en los recintos portuarios y en los canales de navegación. La frecuencia del tráfico en estos últimos, daba lugar a variados accidentes cuya responsabilidad judicial se establecía en base a las actividades primarias de la Prefectura.
Al terminar el siglo, el crecimiento de las zonas bañadas o situadas bajo la influencia de los ríos del sistema del Plata, así como el creciente volumen importado y exportado por los sitios habilitados, había extremado pues las actividades marineras, al punto que ese año entraron a todos los puertos del país unas 35 mil embarcaciones. Ellas se clasifican así, expresando los tonelajes de registros en miles de toneladas.
La deducción que permiten realizar de inmediato las cifras precedentes, es que el grado de mecanización logrado en esta industria, fue decididamente veloz; en los veinte años transcurridos a partir de 1880 los veleros entrados a puertos argentinos se redujeron desde el 34,7 % hasta el 11,9% del tonelaje total registrado: simultáneamente los vapores aumentaron desde el 65,3 hasta el 88,1%. Las embarcaciones llegadas desde el exterior acusaron un registro medio de 200 tn. los veleros y 930 tn. los vapores. Estas cifras medias no dan sin embargo idea de la importancia alcanzada por el tráfico exterior. Se puede obtener no obstante una cifra decididamente aproximada si se consideran las banderas bajo las cuales se realizó este tráfico. Ellas fueron éstas, expresadas en número de barcos y en miles de toneladas de registro:
Estas últimas cifras permiten separar el tráfico de ultramar del de cabotaje exterior. El primero está evidentemente a cargo de los barcos de banderas alemana, inglesa, italiana y noruega, y los de cabotaje internacional por los de banderas argentina, uruguaya y brasileña. De tal suerte los barcos de vapor destinados al tráfico de ultramar resultaron 1.574 con 2.828.500 tn. de registro o sea un registro medio de 1.800 tn.; los veleros fueron 468 con 372.900 tn.; su registro medio fue de 800 tn.

Comments are closed